sábado, 24 de junio de 2006

Pregon de San Juan 2006

Amigos y amigas de la noche, de la magia y del fuego, de los sueños y los deseos, de la suerte, de la fertilidad de la tierra y también de la fertilidad humana. Amigos y amigas seguro que saben cuál es la noche más mágica de todo el año. Saben cuando ocurren los milagros más increíbles, cuando florece el helechal que les puede llevar a un tesoro enorme. Cuando el verano sustituye la primavera y cuando el mundo se viste con un velo misterioso. Es la noche de San Juan es el tiempo del culto del sol, del fuego y del agua. Y hasta hoy día perdura la tradición de las hogueras que se encienden en las montañas, Bosques y playas.

Mucho antes de que la Iglesia Católica trasladase al 24 de Junio la fiesta pagana del Sol para asociarla al nacimiento de Juan el Bautista, el ser humano se había dado cuenta de que en una determinada época del año el Sol parecía detenerse en un punto fijo de su órbita y a continuación reiniciaba su marcha en sentido inverso. Creían que el Sol no volvería a su esplendor total pues a partir de ese momento los días eran cada vez más cortos. Entonces, todos los pueblos, aún separados por inmensos océanos, empezaron a inventar infinidad de ritos y ceremonias para evitar que decreciera y mantuviese vivo todo su vigor. Encendieron hogueras en sus campos para favorecer su fuerza y su calor y le rindieron homenaje. El Sol y la Hoguera se habían convertido en el protagonista
Muchos son los cuentos y leyendas que nos han llegado desde tiempos inmemorables describiendo creencias y ritos que todavía hoy se siguen celebrando durante esta noche mágica y esotérica. La mayoría de ellas están relacionadas con el fuego como elemento purificador que por un lado destruye lo malo y por otro prolonga la vida y el bienestar. Quemar objetos viejos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso y si me apuras yambien las hipotecas para alejar a los malos espíritus y entrar en una etapa mejor.
Y La magia. Además de las hogueras y del amor, el tercer punto más importante de la noche de San Juan es la magia. En todos los lugares del mundo, de una u otra manera, se celebra esta noche mágica. Las brujas celebran su fiesta en este día, porque el bosque se abre a todo tipo de milagros, las hierbas exclaman: “Tómame, tómame!“ y gozan de un poder mágico muy fuerte y que ayuda a encontrar la suerte.
No es un día cualquiera. La naturaleza y el hombre están hermanados, se baila y se salta alrededor del fuego para purificarse, se recogen plantas prodigiosas para protegerse y conseguir deseos, y alejar el mal. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos. Es una noche especial.
La noche del 23 de Junio o Noche de San Juan es un tiempo para creer, para dejar que la mente vuele y encontrar el gozo de una imaginación sin límites. Los duendes y las hadas se convierten en nuestros aliados. La magia se adueña de la noche
Poco a poco cambiaron el rito pagano y místico de adoración al fuego y al resto de elementos de la Naturaleza, creadores y destructores de la vida y para controlar tanto desenfreno convirtieron la Fiesta y el Aquelarre en la noche en la que los poderes malignos estaban activos y las hogueras, se encendieron para protegerse contra estas fuerzas y para expulsarlas. Los brujos y las brujas formaban parte de estas fuerzas malignas, y, a finales del siglo XIX, se introdujo la costumbre de quemar muñecos de brujas en las hogueras. Se decía que las brujas y brujos se reunían la noche de San Juan y. celebraban una noche de sexo, magia negra y desenfreno, lo cual, mezclado con otras costumbres y creencias, ha pervivido en el recuerdo de la gente.
Pero no siempre lo hechiceril y brujeril arrastró tan mala fama: a principios del siglo XVII, antes que la Iglesia inventara los infiernos, y la Inquisición la existencia de las brujas era algo normal y admitido, y las magas, hechiceros, curanderos, sabios o santeros eran gente muy honorable de la comunidad sin las etiquetas de los poderosos les impusieron para tratar de controlar a la plebe.

Nosotros y nosotras, las que aquí nos hemos reunido hemos buscado en este rincón verde del Palmarillo y entre tanto edificio un hueco para hacer alabanzas y ritos a la Naturaleza y al amor porque La noche de San Juan es la fiesta del amor. Será por eso que a veces aparece la promesa erótica de la noche de San Juan y la atmósfera esta cargada de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y que es el momento mas propicio para estremecernos, ilusionarnos y bailar y narrar toda clase de cuentos, desearnos los deseos, romper y quemar los malos augurios, las penas, las trabas que nos hacen esclavos, es el momento de enamorarnos de la gente y de la vida.

Y no tener cuidado porque digan que las Brujas o el Diablo anda suelto, pues no hay mas Diablos y maldad que los provocan las Guerras, los que destruyen el Medio Ambiente, los que usan la violencia contra la compañera, los que desprecian a otros por ser diferente por la piel, las ideas o la opción sexual. Y nada me da mas miedo que la Hipoteca, que me dejen parado o que vuelva Toscano a ganar las Municipales.

Que la magia os acompañe!

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