sábado, 27 de septiembre de 2014

PARQUE DE LA CORCHUELA: UNA HISTORIA...


El parque periurbano La Corchuela abarca los antiguos terrenos del cortijo del mismo nombre. Son muchos los atractivos presentes en este espacio natural, siendo por ello uno de los espacios naturales más frecuentados, principalmente, por los habitantes de las cercanas poblaciones de Dos Hermanas, Los Palacios y Sevilla.



Entre sus valores naturales, La Corchuela ofrece la posibilidad de disfrutar de diversos ecosistemas, todos ellos con especies propias del monte mediterráneo. La zona sur del parque cuenta con una valiosa dehesa de encinas. A su vez, la parte norte presenta un pequeño bosque de olivos silvestres (acebuches), junto al matorral noble que está presente en todo el espacio y pinos centenarios. Además del bosque de pinos que constituye el núcleo del parque, también existen zonas ocupadas por encinas, cantuesos, lentiscos,  jaras y diverso monte bajo, vegetación característica de los ecosistemas del Bajo Guadalquivir y del entorno Mediterráneo.

Para facilitar la identificación de la fauna que aquí se cobija, el visitante encontrará varias señales interpretativas que ayudan, por ejemplo, a reconocer distintas especies, principalmente de aves, como son el mochuelo, el milano negro, el cuco, el zorzal o la perdiz.

Varios cursos de agua, como el arroyo del Hornillo, proporcionan cierto frescor a la zona, albergando vegetación ribereña, donde destaca la presencia de álamos, sauces, tarajes o eneas.

El visitante cuenta con diversas instalaciones de recreo al cobijo del extenso pinar. Junto al aparcamiento sorprende encontrar una antigua plaza de tientas perteneciente al antiguo Cortijo de La Corchuela.

Esta Hacienda de la Corchuela forma parte de una extensa finca con un magnífico conjunto de edificios. Es asentamiento de gran antigüedad, donde se han encontrado algunos vestigios romanos. La dehesa de la Corchuela era una zona agreste y boscosa donde los nobles sevillanos y algún que otro Rey acudieron a cazar lobos.

Después de la Guerra Civil Española, entre 1940 y 1962 existió en La Corchuela un campo de trabajos forzados para presos políticos republicanos (oficialmente denominados Colonias Penitenciarias Militarizadas), que bajo el programa denominado Redención de Penas por el Trabajo construyeron los 158 km del canal de riego del Bajo Guadalquivir, popularmente conocido, y actualmente reconocido oficialmente, al menos para las señales de carretera oficiales, como el Canal de los Presos. Los familiares de muchos de estos presos de toda España crearon los poblados cercanos de Bellavista y Fuente del Rey, y muchos de ellos se quedaron en ellos una vez cerrado el campo de La Corchuela.

Otros campos de trabajo similares existieron en Los Merinales y El Arenoso y los familiares también crearon los poblados de Torreblanca, y Valdezorras en Sevilla; Quintillo en Dos Hermanas; y El Palmar de Troya en Utrera. Sobre esta parte de la historia, con muchas referencias a La Corchuela, trata la película documental Presos del Silencio de los directores Mariano Agudo y Eduardo Montero.

En los años 1960, tras el cierre del campo de concentración, compró la finca el Ayuntamiento de Sevilla para ejecutar proyectos urbanísticos que no llegaron a culminar. Entre los años 1969 y 1977, en la parte más próxima al casco urbano de Dos Hermanas se construyeron refugios prefabricados para alojar a familias sevillanas desahuciadas de sus casas por el estado ruinoso de las mismas y de la que se conservan restos, un bloque de pisos desocupados y el Colegio de Educación Especial "Juan de Mesa". También a principios de la década de los 60, tras las graves inundaciones que sufrió Sevilla, se utilizaron con el mismo fin los barracones que habían alojado a los presos en el campo de trabajo de Los Merinales.

En la actualidad el Cortijo de la Corchuela y la finca que lo rodea, es de propiedad privada y su caserío ha sido totalmente restaurado y acondicionado, estando el acceso prohibido al paso. Su especial ubicación en un fértil pago de regadío denominado Majada de los Carneros.

En cuanto a la historia de la Corchuela, Domínguez Ortiz publicó un documento de 1739, del Archivo Histórico Nacional de Madrid, que prueba la compra de la denominada dehesa de la Corchuela por el convento de San Agustín de Sevilla. La finca, que con anterioridad formaba parte de los baldíos del Concejo de Dos Hermanas, y por tanto era de uso comunal, fue administrada desde su adquisición por la propia comunidad religiosa. Ésta ocasionó un pleito incoado por un pastor de la localidad que aducía el tradicional uso comunal de los pastos de la finca. Los agustinos adujeron en su defensa el carácter adehesado y no baldío de la finca.

Datos que ponen de manifiesto los cambios producidos en la explotación de la Corchuela. Por otra parte, María Parias indica que la finca llegó a tener una extensión de 1.300 ha, lo que la convierte en una de las haciendas de mayor superficie que se conozcan. 

No obstante, es la reciente monografía que sobre haciendas nazarenas han publicado M.ª Cruz Aguilar, Mercedes Gamero y María Parías la que más información aporta sobre la historia de esta finca, por lo que a ella remitimos. Nos gustaría, no obstante, al menos citar algún dato, como que el Catastro de Ensenada la describe como dehesa. Las primeras alusiones a su caserío datan de 1819, cuando ya tenía dos vigas de molino. Una vez desamortizada, pasó a mano de distintos propietarios burgueses. Igualmente sabemos que el rey Alfonso XIII cazó en este predio, siguiendo una tradición antiquísima que había llevado hasta la Corchuela a no pocos reyes y nobles para abatir lobos. 

El paraje resulta espectacular por el espeso y variado arbolado que rodea el caserío, tan extenso y cuidado que en la actualidad puede entenderse como un parque-jardín donde no faltan bucólicos caminos e incluso un lago con nenúfares. El caserío de la Corchuela, que no se ha podido analizar en profundidad al no haber sido posible la visita, se encuentra en la actualidad convertido en una magnífica vivienda. El zigzagueante camino de acceso termina en un primer patio de nueva construcción, centrado por una gran fuente, que sirve de jardín de entrada a la primitiva hacienda.

Ésta se articula de forma tradicional, en torno a un primer patio de impecable empedrado al que se llega tras cruzar una portada, rematada por una cubierta de pabellón. Al fondo de este núcleo original se encuentra el señorío, de doble altura y del que destaca la torre-mirador, junto a la cual se levanta una espadaña.

Desde éste se pasa a un segundo patio, entonado en color calamocha y donde se disponen las cuadras de los numerosos caballos de la finca. En la pieza de tránsito entre los dos patios hay una estructura cilíndrica que en origen fue un silo y que en la actualidad se ha convertido en guadarnés.

Junto a este primer núcleo edificatorio se localizan otras piezas, entre las que destaca una gran nave de moderna construcción y carácter industrial, a pesar de que se ha intentado armonizar con los elementos antiguos, pintada de color almagra.
Pese a que poco más podemos decir, no queremos dejar de enfatizar la importancia arquitectónica y paisajística de esta hacienda, buen ejemplo de una de las tendencias actuales de las edificaciones de las viejas explotaciones agrícolas, la de convertirse en residencias de recreo.
 

Es a partir de 1998 cuando en el Parque, tras su declaración oficial como Parque Periurbano, se acometen una serie de mejoras y renovación de las existentes que van a revitalizar un destino de ocio y esparcimiento, a gestionar a través de un consorcio constituido por los Ayuntamientos de Sevilla, Dos Hermanas, Los Palacios y la Diputación Provincial, cuyos estatutos fueron aprobados por Resolución de 15 de enero de 1999.


Cada Entidad consorciada dispondrá en la Junta de Gobierno de los siguientes votos:
Diputación Provincial de Sevilla.............10 votos.
Ayuntamiento de Dos Hermanas............10 votos.
Ayuntamiento de Los Palacios................ 4 votos.
Ayuntamiento de Sevilla......................... 76 votos.

La Corchuela cerró sus puertas el pasado 1 de enero de 2014 sin aviso previo a los vecinos que usan el Parque como un magnifico pulmón verde cercano a la ciudad. El Ayuntamiento de Sevilla, principal responsable del espacio, asegura que “actualmente, y de manera provisional, el parque únicamente está abierto mientras están trabajando los operarios en su interior y luego se cierra por motivos de seguridad. El motivo es que expiró el contrato de seguridad y no se podía firmar la prórroga del contrato de seguridad por causas ajenas al Ayuntamiento, pero ya se están cumpliendo todos los trámites administrativos y se está elaborando el pliego del contrato de seguridad, con la intención de que quede resuelto cuanto antes”.

No obstante, la delegada del Distrito Nervión y presidenta del Consorcio del Parque de la Corchuela, Sra. Pía Halcon, declaraba que “mientras tanto, se va a realizar un contrato menor de seguridad y vigilancia para que el parque recupere cuanto antes su horario normal”. Estas declaraciones de la Delegada se realizaban en febrero de 2014.




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